El idioma coge altura. En la etapa adolescente empezamos a ver cómo entran en juego complejidades gramaticales y de vocabulario a las que antes no habíamos dado tanta importancia.
En esta nueva etapa aparece la necesidad de perfeccionar el idioma y
aprender inglés con propiedad.
A estas edades nos encontramos con los primeros
exámenes oficiales y es necesario tener en cuenta que el acceso a estas pruebas o
exámenes de inglés debe venir por iniciativa propia.
Y es que cada persona y cada adolescente adopta una evolución diferente en su aprendizaje de la lengua. La presión externa (familiar, docente o de los amigos) puede ser contraproducente.
No importa llegar rápido, importa llegar bien.